lunes, 7 de septiembre de 2009

Je ne suis pas ça foule!

Disparando trivialidades

Estoy cansada de mirar, de reir de respirar
escribir sobre un teclado negro
que cae a mi espalda, burda, sesante
no me deja de golpear.

Por esa puerta has de entrar, enorme,
teñida y con la mirada volcada al azar
Extraña y con sangre fria te acoplas
a tu mundo real

Me ofreces la mano derecha con condiciones
que no estoy dedicida a apoyar
te respondo con la cabeza perdida,
después de un sueño largo y tenaz

Exiges que sigue aquí yo solo alego con un si
para ti eso es estar.

Varinia.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Reflexión IV + poema: Esta va para André Gidé


El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por encontrar placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.

André Gide
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Hoy me sentaré a esperar la felicidad
si no pude ir por ella
la arrastraré hacia mi presencia
más vale que por esa puerta aparezca
por que la mayor de sus desgracias
la rodeará dia, noche e incluso en el alba

Adios por siempre libros de autoayuda,
magazines y revistas espirituales
también las guias de dummies y
epístolas populares.

Escuchadme humanidad
desprovista de lo escencial
¡envidiadme hijos mios que la felicidad
me rescatará!

Tarde o temprano aparecerá
en un unicornio gris
de robusta beldad
Guerras, infortunios y hambre cesarán
por que esa será su voluntad.

A un paso del juicio final
cobarde, ingenuo con el rosario
y la sangre en el pecho
protesto por los días perdidos
sentado, absorto.
entendí que la vida termina
y la felicidad solo es un adorno.

Varinia.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Juventud


Si bien hemos intentado ser más unidos, tendré que confesar que no dió ningún fruto.
César estaba listo para partir esa tarde calurosa de verano y escapar de este pueblo seco, infertil, inproductivo. Tenía la oportunidad de huir, escapar de esta bulla silenciosa, tierra sorda de mujeres fértiles y maridos pescadores, que no tenían otro miedo que pasar de las costas que dibujaba parte de nuestro puerto "sinbote".
Ese era el nombre de uno de los puertos ubicados en el triángulo extrabiado de las bermudas, la perdición y de donde nadie querrá ser residente permanente y si es que se logra descubrir el camino hacia este lado del mar. César era mi novio, un joven aventurero, sin duda de otras tierras, el enjendro extraviado de la comunidad pescadora. El me amaba, de eso estoy muy segura, me lo repetía cada noche antes de demostrarselo en las arenas húmedas de medianoche. No hubiera querido irse sin mi, de eso también estoy segura, pero el sabe que soy muy quisquillosa con las largas caminatas y no soportaría ni un par de horas de extenso camino. Pero es que soy de este pueblo, lo desconocido y las aventuras no van conmigo, esta sangre de pueblo es lo que mantiene atada, sin ir a ningun lado, sin mover más que las manos para lavar la ropa en la asequia, sin rezar mas que para que todo continue igual.
"Me iré , pero regresaré por ti Lucía, soy un hombre de palabra"
ese era mi hombre, dispuesto a cruzar estas fronteras saladas y del que no se sabrá(a menos que vuelva) que le depara en el más allá.
La luna cansada de brillar, alumbraba mi vieja cabaña, pero también me traía los recuerdos de aquellas noches en las que en su presencia, César me capturaba en cuerpo y alma.
Aguas tomentosas, olas que chocan unas a otras y con el plaser de verlas bailar en todos los ocasos. Nuestro escenario favorito es ahora el mio, las olas solo bailan cuando mi atención se pierde en los recuerdos.
En una sola cosa era honesta: el nunca regresaría. Yo sufriré el resto de mi vida por su ausencia. Pero le agradecería no volver, el no pertenece a este lugar, yo lo convencí de que huyera, esa fue mi idea y es lo mejor para los dos.
Algunas madrugadas despierto de una de esas pesadillas que atrapan el espíritu de uno. lo llamamos la pesadilla de un niño, despertamos gritando y sudando a cantaros.
Aun así cierro nuevamente los ojos y de pronto apareces, la imagen nítida que tu forma proyecta a una distancia corta. Has vuelto, sin embargo, mucho más jóven con el rostro birllante y rebosante de alegría. Crres hacia mi, tomas mi mano pálida, arrugada y débil, te escondes en mis cabellos blancos y es allí donde compruebo que tomaste el elixir de la eterna juventud.

Varinia.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Las palabras tienen control sobre mis emociones


Las palabras tienen control sobre mis emociones
Mi pecho no sostiene la presión,
el tartamudeo se vuelve más notorio
y en mis ojos cansados se proyecta la imagen de una herida.

Pero mis agallas no se lamentarán de este día.
Mientras este viva, apludiré por el coraje y la fuerzas ocultas, tímidas, cautivas.
Derramaré alegrias sin torcer la mirada por que al levantarla lo único que observaba era tu rostro

Tu rostro, cándido y malvado,
motivo del flagelo y el que ahoga las palabras, mis palabras.

Varinia.